ARQUEOLOGÍA DE CULTO/ CARTELISMO: MALAS CALLES -MEAN STREETS- (CARTEL ITALIANO)

Extraordinario póster tano (como diría un argentino) de la película de Martin Scorsese Mean Streets (1973), en España tiulada Malas Calles. La ilustración destaca la figura afro-sexy, representada en la actriz blaxploitation Jeannie Bell  (Three the Hard Way/aka "Los Demoledores",  TNT Jackson, Cleopatra Jones, The Muthers...), que interpreta a la bailarina erótica Diane. Cojonuda las escena en la que Harvey Keitel entra en el club nocturno donde baila Jeannie Bell a ritmo del tema 'Tell Me' de los Rolling Stones. Keitel, sin apartar sus ojos de ella, inicia un monólogo en off : "You know something? She is really good-lookin'. I gotta say that again. She is really good-lookin'. But she's black. You can see that real plain, right? Look, there isn't much of a difference anyway, is there. Well, is there?.
Memorable tutto, amigos. El cartel, Jeannie, la peli, Keitel... Todo.

GIRLS & GUNS: FERNANDA URREJOLA

Fernanda Urrejola en Tráiganme la cabeza de la mujer metralleta
(Bring Me the Head of the Machine Gun Woman, 2013) 
de Ernesto Díaz Espinoza

MILANO ODIA (ALMOST HUMAN)

FICHA TÉCNICA
T.O: Milano odia: la polizia non può sparare
Aka: Almost Human
/The Kidnap of Mary Lou
Dir: Umberto Lenzi
Año: 1974
Pais: Italia
Music: Ennio morricone
Actores: Tomas Milian, Henry Silva, Laura Belli, Anita Strindberg, Guido Alberti, Ray Lovelock, Luciano Catenacci, Mario Piave

REVIEW
Sinopsis: Un feroz delincuente, que incluso el hampa deja al margen por su informalidad, secuestra a la hija de un rico empresario, llevando a sus cómplices a una escalada de violencia que no parece acabar nunca.
El Film: Giulio Sacchi (Tomas Milian) es un delincuente cobarde e informal que es mantenido por su novia a la cual saca dinero por la fuerza y las amenazas.
Pasa sus días en los bares, hablando de grandes proyectos criminales en los cuales nadie cree. Por esta razón en los ambientes del hampa de Milán él no goza de buena reputación y nadie quiere “trabajar” con él. El boss Ugo Majone (Luciano Catenacci) le hace participar en el atraco a un banco, junto a sus hombres, con un papel marginal: hacer de chofer. Pero Sacchi se comporta como de costumbre: cuando un guardia urbano le intimida y quiere ponerle una multa por haber aparcado en lugar prohibido, él pierde la calma y le mata.
El atraco no tiene éxito por culpa de Sacchi, que serà apaleado, ofendido y escarnecido por el boss Majone y sus hombres. Sin embargo la lección no le vale: Sacchi està siempre descontrolado y una noche, mientras intenta robar unas pocas monedas en un distribuidor automático de cigarros, mata a un pobre guardia
nocturno que lo había descubierto. Giulio Sacchi es ambicioso, se sobrevalora, quiere mostrar a todos que es capaz de tener una carrera en el mundo del hampa. Con esta finalidad, junto a otros dos delincuentes de las afueras de Milán, Vittorio (Gino Santercole) y Carmine (Ray Lovelock) y con la complicidad ingenua de la novia Jone Tuci (Anita Strindberg) decide secuestrar a Marilù Porrino (Laura Belli), hija del rico comendador Porrino (Guido Alberti) jefe de Jone. Para procurarse las armas necesarias al secuestro, Sacchi mata a dos indefensos viejitos contra la voluntad de sus cómplices y roba el coche de su novia.
El secuestro es una masacre. La pandilla de Sacchi sorprende a Marilù mientras està en el coche con su novio. El joven reacciona ante los secuestradores, lo que permite a Marilù escaparse hacia una casa; por esta razón el chico serà ejecutado por la metralleta de Sacchi. Luego la pandilla de desequilibrados llega al chalet donde Marilù, en estado de confusión mental, ha encontrado refugio. Los dueños del chalet, que todavía no han llegado a comprender lo que està pasando, se encuentran en su casa con el feroz Sacchi y sus cómplices. En cuanto Sacchi se da cuenta que se encuentra en una casa de unos ricos burgueses se desata: cuelga a las dos mujeres a la lámpara de techo, obliga a uno de los hombres a hacerle una felación, por fin, completamente dominado por la locura, mata a todos, incluido a una niña, y secuestra a Marilù.
Mientras tanto el comisario Grandi (Henry Silva) ha comprendido que se trata de un psicópata y por medio de unos indicios, el primero de los cuales es el asesinato del guardia nocturno, llega a Giulio Sacchi. Sin embargo no tiene pruebas de lo que afirma y por esto tiene un enfrentamiento con sus superiores cuando sugiere al padre de Marilù no pagar el rescate, puesto que su hija hubiera sido asesinada en todo caso.
En la espera del rescate Sacchi se pone más y más nervioso, pega e intenta violar a Marilù y comienza a encararse con sus cómplices que tienen cada vez mas miedo de él. Entretanto, Jone, la novia de Sacchi, ha comprendido que su hombre es un criminal y se entera que la matanza en el chalet ha sido obra de él. Sacchi la mata sin piedad y va después a denunciar su desaparición al comisario Grandi.
La situación en el barco abandonado, donde Marilù es prisionera es siempre muy tensa. Sacchi ya ha perdido la cabeza y mata a sus cómplices y después de un conflicto armado en el cual hiere al comisario Grandi en una pierna, se apropia del rescate.
¿Qué le ha pasado a la pobre Marilù? Esto no lo vamos a revelar y lo dejamos descubrir a quien todavia no ha visto la película. El comisario Grandi està que brinca, sabe que el responsable del masacre es Giulio Sacchi, pero no puede hacer nada, porque no tiene ni siquiera una prueba. Además se ha quedado cojo despuès que el psicopático criminal le ha golpeado en una pierna. Sacchi ha ganado, ha realizado su sueño criminal, no hay pruebas contra de él y ha cobrado muchisimo dinero, sin embargo comete el error de siempre de mostrarse demasiado por ahi presumiendo de sus fechorías.
El comisario Grandi le localiza mientras està sentado en una mesa de un bar, y con su acostumbrada chulería, està preciándose de sus hazañas. Grandi saca su pistola y apunta contra Sacchi que, en todo caso, no cree que el comisario quiera disparar de verdad, no cree que pueda existir algún policía dispuesto a perder su trabajo y a pasar el resto de sus días en la carcel por amor a la justicia... Sacchi lanza un grito: “... ¡la policía no puede disparar!”
Comentario: La obra maestra de Umberto Lenzi. El policial italiano más violento y cínico de todos los tiempos que ofrece un cuadro más bien pesimista de Italia en esa época, lacerada por la lucha de clases. La trama de la película es intencionadamente simple para dejar lugar a la violencia. Lenzi describe perfectamente la psicología del personaje de Giulio Sacchi, a quien la vida le ha derrotado, que no encuentra su lugar en la sociedad y es tan “último” que no consigue encontrar su posición ni tan siquiera en pequeñas hampas de las afueras. Con un poco de atención se pueden divisar también unas referencias políticas que el hábil Lenzi inserta a menudo en sus películas. De hecho el director toscano plantea por lo menos dos referencias socio-políticas que casi propenden justificar el odio de Sacchi hacia la sociedad: 1) la conversación con Carmine que precede al ataque al coche en el cual se encuentra Marilù en compañía de su novio; 2) el hecho de que el lugar de nacimiento y residencia de Sacchi sea Sesto San Giovanni, ciudad satélite de Milán, poblada en su mayoría por obreros, peones o, en todo caso, por clases sociales muy pobres, conocido en Italia también como “la Stalingrado de Italia” por la grandisima cantidad de votos que se le daban ahí al Partido Comunista Italiano. Se puede escuchar la banda sonora de Ennio Morricone que entra de derecho entre las más hermosas de todo el género policial. Inolvidable la escena en la cual Sacchi irrumpe en la casa de unos ricos burgueses donde primero obliga a un hombre a hacerle sexo oral, mata a una niña, luego cuelga a todos a una lujosa lámpara antes de asesinarles. Aconsejo vivamente de parar la imagen cuando la cámara enfoca la cara de Tomas Milian/Giulio Sacchi mientras dispara con ametralladora a los rehenes colgados a la lámpara, expresión inolvidable.
CURIOSIDADES-NOTICIAS: Milano odia: la polizia non può sparare es el segundo policial dirigido por Umberto Lenzi. El primero había sido Milano Rovente en 1973 (En España titulada Los clubs de la Dilce Vita). Antes del comienzo de la filmación el reparto era distinto y Tomas Milian tenía que representar el papel del tercer secuestrador. Sin embargo, una vez leído el guión, pidió que interpretara al protagonista malvado, en lugar de Richard Conte. En caso contrario el hubiera renunciado a la película. Le pidieron luego a Richard Conte de representar el papel del comisario, pero la repentina muerte del actor americano llevò a que fuera contratado Henry Silva.
La escena de la persecución inicial es muy conocida entre los aficionados del género policial. En efecto esta escena (con comienzo y final cambiados) se encuentra en tres películas: MILANO TREMA: LA POLIZIA VUOLE GIUSTIZIA (MILAN TIEMBLA LA POLICIA PIDE JUSTICIA, 1973);  MILANO ODIA: LA POLIZIA NON PUO’ SPARARE (MILANO ODIA, 1974); ROMA A MANO ARMATA (ROMA A MANO ARMADA, 1975). Esto es debido a que el productor de las tres películas era Luciano Martino (hermano del director Sergio) que había encargado unas escenas de persecuciones al doble francés Julian Remy, que solía rodar con coches propios y operadores de confianza. En cuanto entró en posesión del material rodado el productor, para subsanar la falta de recursos economicos, utilizò las escenas en más películas. La película en su estreno tuvo una mala acogida por parte de la crítica y fué vapuleada por los periódicos PAESE SERA e IL GIORNO. Fué más benévolo IL MESSAGGERO.
Review by Fabrizio Luperto